La cubierta es lo primero que se ve de un barco y lo que más sufre: sol, sal, pisadas y roces. El mantenimiento que necesita depende totalmente del material. Esto es lo que implica cada uno.
Teca natural
Es la más exigente. Para que no se agrise hay que lijarla suavemente y aplicar aceite o un tratamiento blanqueador cada temporada. Las juntas de sellante negro se agrietan y hay que repararlas. Bonita, sí, pero es trabajo recurrente.
Fibra / gelcoat con antideslizante
La fibra con relieve antideslizante se ensucia en las hendiduras y es difícil de limpiar a fondo. El gelcoat pierde brillo con los años y quema mucho al sol. Requiere pulidos y encerados periódicos.
Espuma marina
El mantenimiento se reduce a su mínima expresión: agua dulce y jabón neutro con un cepillo blando. No se astilla, no acumula suciedad en juntas y no necesita aceites ni barnices.
- →Enjuaga con agua dulce tras navegar para retirar la sal.
- →Para manchas, jabón neutro y cepillo de cerda blanda.
- →Evita disolventes agresivos y limpiadores abrasivos.
- →Las manchas de combustible o aceite se limpian mejor en fresco.
Conclusión
Si quieres pasar más tiempo navegando y menos cuidando la cubierta, el material importa. La espuma marina es, con diferencia, la de menor mantenimiento. Mira cómo se instala o pídenos una muestra.
¿Pensando en renovar tu cubierta?
Te enviamos una muestra y un presupuesto a medida para tu barco, sin compromiso.
Pedir presupuesto